jueves, 28 de enero de 2010

Zoltan el Cingaro


Esta colección consta de 80 ejemplares.



Ángel Julio Gómez de Segura Beaumont, dibujante riojano nacido en 1922, que durante muchas páginas permaneció cobijado bajo la sombra de los lápices del magnífico Ambrós, también trabajó en solitario en series propias que alcanzaron un cierto renombre a principios de los años 60. “Zoltan, el Cíngaro” fue una de ellas.

Cuando Ambrós decidió abandonar el cuadernillo del Capitán Trueno, Beaumont, la persona que había pasado a tinta buena parte de sus dibujos, habría deseado hacerse cargo de la serie, siguiendo los caminos estilísticos marcados por el maestro. Sin embargo, Bruguera entregó las riendas del cuadernillo a otro buen dibujante que, con el tiempo, se convertiría en uno de los que más páginas dibujó del personaje, Ángel Pardo. En cuanto a Beaumont, éste continuó ocupándose de las aventuras que se estaban publicando del Capitán en la revista Pulgarcito, y entraría además a formar parte del grupo rotatorio de dibujantes que llevaría a cabo los episodios de la nueva revista el Capitán Trueno Extra, aparecida en enero de 1960.

Tras más de un año de trabajo, su última aventura allí se publicó en agosto de 1961, y en Pulgarcito, en octubre del mismo año. Casi inmediatamente, Beaumont pasó a trabajar para otras editoriales. En Sade publicó series como “El Príncipe de las Brumas”, “Biblioteca Gráfica” y “El Rayo de Baal”. Aún reciente su colaboración con Ambrós, sus dibujos, sobre todo en el “Príncipe de las Brumas”, bebían miméticamente del grafismo del primero, en ocasiones con poses y situaciones claramente extraídas de la colección que le hizo famoso.

En 1962, por fin, realiza para Ibero Mundial la serie “Zoltan, el Cíngaro”, que con sus nada despreciables 80 números fue la más longeva de las que realizó en esta época. Aunque el enfoque seguía siendo “ambrosiano”, no en vano el valenciano había marcado una pauta estilística de los cuadernos aventureros de éxito de la época, en “Zoltan” Beaumont se permite ser un poco más personal. Ilustrando los guiones de M. Fariñas, semanalmente, y durante un año y medio, transportará al lector al exótico ambiente de los cíngaros, donde uno de ellos, Zoltan, hábil con el látigo, se dedicará a luchar contra la tiranía del barón Haböfi y de cuantos después surgirán en su camino.

Técnicamente, la serie sigue los derroteros de tantas y tantas otras de parecidas características, donde los personajes avanzan encontrando situaciones ya conocidas por los lectores (pérdidas de memoria, secuestros, luchas...), y donde a veces se pierden de vista los planteamientos iniciales de la colección. En este caso se incluyen elementos fantásticos y mágicos, y los protagonistas se topan con improbables civilizaciones ocultas o animales mitológicos. Igor, uno de los amigos principales de Zoltan, ofrece el habitual contrapunto aportado por el forzudo compañero de armas.

Publicado con un precio de 1,50 pesetas, el cuadernillo de Zoltan (17 por 24 cm) tendrá 12 páginas, incluyendo 10 de historieta en blanco y negro, portada a color, contraportada en azul o bicolor y una página de curiosidades. Su último cuaderno finaliza la aventura en marcha, con el “regreso a casa”, pero dejando claramente inacabada la saga.

Manel Montes

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